Vidas palestinas bajo vigilancia.

El informe “Vidas palestinas bajo vigilancia. Radiografía de la industria de control israelí” expone la sofisticada infraestructura de vigilancia masiva implementada por Israel en los territorios palestinos ocupados, tanto en Gaza como en Cisjordania, detallando cómo las tecnologías de vigilancia y control se han convertido en una herramienta clave para la sumisión de la población palestina, con la colaboración activa de empresas tecnológicas y de seguridad internacionales.

Desde el inicio del siglo XXI, Israel ha promovido el desarrollo de tecnologías de ciberseguridad y control, consolidando un sistema que combina herramientas digitales y dispositivos físicos de vigilancia. Esta red incluye el monitoreo de redes sociales, la intercepción de comunicaciones, muros “inteligentes” con sensores de movimiento y tecnología biométrica, además de mecanismos tradicionales como tarjetas de identidad y puestos de control militares. El informe destaca que esta vigilancia no solo busca recopilar información sino también generar un estado de constante observación, lo que induce a la población palestina a un autocontrol permanente, inhibiendo su acción y organización. Este modelo, que recuerda al Panóptico de Michel Foucault, refuerza la estructura de apartheid impuesta por Israel.

Informe también disponible en INGLÉS AQUÍ

El documento enumera las empresas que suministran tecnologías de vigilancia y control al gobierno israelí y detalla las tecnologías desplegadas para la vigilancia y represión, como el paquete Wolf (sistemas de reconocimiento facial que recopilan datos biométricos en los puntos de control, almacenándolos en bases de datos militares y permitiendo a los soldados israelíes acceder en tiempo real a información personal de los palestinos), Mabat 2000(red de videovigilancia en la Ciudad Vieja de Jerusalén, operada por la Policía Israelí) o armas automáticas con Inteligencia Artificial.

El uso de estas tecnologías no solo limita la libertad de movimiento de la población palestina, sino que también contribuye a la expansión ilegal de los asentamientos israelíes. Además, se documenta cómo estos sistemas han sido utilizados para reprimir la disidencia y criminalizar a los activistas.

El informe concluye con un llamado a la comunidad internacional para que sancione a las empresas implicadas y exija el respeto a los derechos humanos en los territorios ocupados. También destaca la necesidad de una regulación más estricta sobre el uso de tecnologías de vigilancia en contextos de ocupación y conflicto.

suds