• El Observatorio de Derechos Humanos y Empresas en el Mediteráneo (ODHE) alerta sobre el crecimiento de la industria de la vigilancia desde el 7 de octubre. Empresas de inteligencia digital así como otras vinculadas con la tecnología de vigilancia militar han encontrado en la ofensiva israelí contra la Franja de Gaza una oportunidad para consolidar su negocio.
  • A través de un vídeo musical que tiene como protagonistas al filósofo Michel Foucault, Silvia Reyes y la activista palestina Mona El-Kurd, el ODHE sensibiliza sobre los riesgos de la normalización de la vigilancia masiva sobre la población civil, especialmente sobre colectivos racializados y personas en proceso migratorio.
  • Un informe reciente de la organización de derechos digitales 7amleh denuncía que se está produciendo un aumento de detenciones y la persecución política a usuarios de redes sociales, activistas y periodistas en Cisjordania por sus opiniones en plataformas de medios sociales.

El Observatorio de Derechos Humanos y Empresas en el Mediterráneo alerta de que durante el 2023 se ha agravado la situación de uso de tecnologías de vigilancia masiva sobre civiles por parte de Israel, con graves consecuencias sobre los derechos humanos de la población en Palestina.

De manera paralela, las empresas de ciberseguridad han encontrado en la actual ofensiva de Israel sobre Gaza una oportunidad para consolidar su negocio. Según Haaretz, NSO, Rayzone, Paragon y Candiru; u otras empresas de inteligencia digital como Cobwebs, AnyVision e Intelos están ayudando al Ejército Israelí. A éstas se suman otras vinculadas con la tecnología de vigilancia militar como InfiniDome o Palantir Technologies.

 Un mes después de la operación de limpieza étnica iniciada el 7 de octubre, el ex-CEO de NSO (Pegasus) anunció su nueva marca desde Gaza afirmando que “La alta tecnología israelí no sólo ha llegado para quedarse, sino que crecerá mejor a partir de esto”. Otra empresa que ha estado “trabajando día y noche, especialmente desde el 7 de octubre” – según declaraciones de la empresa-  es InfiniDome, que proporciona su tecnología a los militares israelíes para su uso en Gaza, fabricante de sistemas de protección y navegación GPS para drones. Por su parte, Palantir Technologies, la empresa de vigilancia masiva de alta tecnología con sede en Denver ha estado proporcionando sus herramientas de inteligencia artificial a las fuerzas de seguridad israelíes y a las de EE. UU., declarando que desde octubre 7, ha recibido “una gran demanda por parte de Israel de nuevas herramientas”. En enero, firmó una “asociación estratégica” con el Ministerio de Defensa de Israel para “ayudar al esfuerzo bélico del país”. El director ejecutivo de Palantir, Alex Karp, dijo en noviembre: “Estoy orgulloso de que apoyemos a Israel en todo lo que podamos”.

Elbit Systems es otra de las beneficiadas por la ofensiva. Elbit es el mayor fabricante de armas de Israel y uno de los principales proveedores de armas y sistemas de vigilancia del ejército israelí, incluidos los drones militares Skylark y Hermes, que constituyen la mayor parte de la flota israelí de drones de gran tamaño y se han utilizado ampliamente en Gaza. Los drones asesinos Hermes 450 y 900 de Elbit Systems se han utilizado ampliamente en ataques y misiones de vigilancia en Gaza, Cisjordania ocupada y Líbano.

Éstas tecnologías están siendo adquiridas por instituciones españolas, como el Ministerio de Hacienda, que recientemente ha contratado licencia de uso de un software de espionaje de la empresa israelí Cellebrite -empresa investigada por el ODHE- para poder filtrar el contenido de los dispositivos electrónicos de contribuyentes «con expedientes administrativos o judiciales abiertos». Este software complementaría a otro adquirido previamente a la misma empresa, que permite clonar, desencriptar y volcar el contenido de los dispositivos de personas investigadas por presuntas irregularidades tributarias.

Según Felipe Daza, investigador del ODHE, “éste tipo de contrataciones de ciertas tecnologías de vigilancia y reconocimiento facial deja en manos de empresas privadas temas muy sensibles como es “la seguridad nacional”. Añade que, además “en el caso de tecnologías provenientes de contextos de conflicto y ocupación -como el estado de Israel-, gran parte de éstas empresas están implicadas en graves vulneraciones de derechos humanos, ya sea de manera directa, o indirecta, al formar parte de un ecosistema empresarial implicado en el apartheid. Las instituciones no deberían adquirir productos de empresas implicadas en éste tipo de vulneraciones”.

La vigilancia masiva nos afecta a todas las personas, pero especialmente a aquellas racializadas o que migran

El Observatorio de Derechos Humanos y Empresas en el Mediterráneo lleva varios años sensibilizando sobre los riesgos del uso de las tecnologías de vigilancia masiva. Tras la pandemia lanzó la investigación Mass surveillance, que expone el uso de éstas tecnologías en varios países europeos, empresas implicadas y casos de vulneraciones

Uno de los principales problemas para sensibilizar sobre esta situación es que en la ‘sociedad selfi’ tenemos normalizado grabarnos y ser grabados por cámaras, así como dejar nuestros datos en cualquier base, sin saber qué uso se realizará luego de ésta información. Para acercar la problemática a la población juvenil, el ODHE ha publicado el vídeo “El panóptico para M.D.L.R.” (M.DL.R. es el acrónimo en francés de ‘‘chavales de la calle’), una pieza audiovisual que pretende sensibilizar sobre las implicaciones de la normalización de la vigilancia en entornos públicos y privados. El ODHE alerta de que no está habiendo un control real de los datos que se toman, ni quién los toma ni para qué se usan. Por otro lado, el análisis y uso de estos datos genera potenciales riesgos de vulnerabilizar aún más a ciertas poblaciones o colectivos, fomentando sesgos raciales, de orientación sexual, o disidencias, tal y como está sucediendo en Palestina.

Según Daza, “desde occidente observamos el uso de todas estas tecnologías represivas como algo ajeno. Palestina no es más que el terreno de testeo y ensayo de herramientas represivas que ya se están utilizando en países occidentales, especialmente sobre población migrada y racializada”. De hecho, el ODHE acaba de publicar unas infografías que describen dónde podemos encontrar éstas tecnologías en espacios públicos de Catalunya, su uso y tres casos de empresas vinculadas con el ecosistema de la seguridad israelí y que operan o comercializan en territorio catalán.

Organizaciones de derechos digitales denuncian represión asociada al uso de la vigilancia

La organización de derechos digitales 7amleh publicó recientemente el informe “#Hashtag Palestine 2023”, que alerta del incremento del uso y la aplicación de tecnologías de vigilancia como el reconocimiento facial en el territorio palestino ocupado desde 1967, especialmente en Hebrón y Jerusalén Oriental, así como el despliegue de puestos de control y barreras. Según el informe, desde el 7 de octubre, las autoridades israelíes han incrementado las detenciones de usuarios de las redes sociales, activistas, periodistas y personas influyentes, basadas en publicaciones de opinión en plataformas de medios sociales como Facebook, Instagram y otras, como consecuencia de la guerra contra Gaza.

El 8 de noviembre de 2023, el parlamento israelí – Knesset – ratificó la Novena enmienda a la Constitución, que penaliza el consumo pasivo de publicaciones definidas como material terrorista, incluso cuando no hay intención ni acciones. Esta ley restringe el acceso a la información y la libertad de expresión, influyendo especialmente en activistas palestinos y personas influyentes en las redes sociales. Esto afecta a los derechos civiles y digitales de las personas palestinas, dado que la vigilancia masiva va diversas medidas como censura, vigilancia y detenciones.

 El informe de 7amleh documenta un total de 4.400 violaciones, y señala además la discriminación significativamente de contenidos en árabe por parte de plataformas como Meta. Periodistas, activistas, páginas de medios de comunicación u otras personas que simplemente documentan la realidad sobre el terreno o publican mensajes que se consideran de apoyo al pueblo palestino, han sufrido la retirada masiva de contenidos o lo que se conoce como shadowbanning.

 

Más información: